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Los 'atorrak', los hombres de blanco, en el puerto de Mundaka

En la anteiglesia de Mundaka se celebra una de las tradiciones más singulares de Bizkaia: los Carnavales o Aratustes en euskera. Una costumbre única en la que los hombres ataviados de 'atorrak' y las mujeres de 'lamiak' recorren por separado las calles de este precioso pueblo costero.

A partir del mediodía salen los 'atorrak', que reciben su nombre de su curiosa indumentaria: vestidos de blanco impecable, con saya,  blusón, otras enaguas cubriendo la camisa, y una funda de almohada con puntillas sobre la cabeza tapando un pañuelo rojo o de colores.

 

La celebración comienza frente a la casa de José María Eguileor y continúa con una ronda por el casco urbano en la que, acompañados por músicos con guitarras, panderos, acordeones y violines, se cantan estribillos como éstos: 'Aratuste zara, Aratuste, mundakarrentzat egun obarik ez' (Carnaval, Carnaval, para los mundakarras no hay un día mejor).

Además de cantar, y cantar bien, también van acompañados por un director que viste de negro con chaqué y chistera. El toque diferente de cada año es una nueva canción, que componen los 'atorrak', y que cuenta lo que ha pasado durante ese último año en el pueblo. Con todos estos ingredientes se entiende que tengan que ensayar y os aseguramos que se preparan a conciencia y con mucha ilusión.

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Tropa de 'atorrak' por las calles de Mundaka

Mientras la tropa de 'atorrak', símbolo de estos carnavales, se divierte animando con sus voces graves, también hacen de las suyas, como trepar a los balcones de las cocinas para robar las famosas tostadas de carnaval. Una vez cumplida su misión se van a comer todos juntos al casino de Mundaka y entonces llega su momento de desmadre. Solo ellos (y los camareros) saben lo que pasa durante la comida pero, según nos cuentan, es su momento apoteósico del día, aunque casi todos seguirán hasta altas horas de la noche.

Por la tarde, las mujeres se suman a la fiesta, caracterizadas de 'lamiak'. Justo al contrario que los 'atorrak' visten de negro con una túnica que les llega hasta los pies que calzan alpargatas y calcetines de lana, con la cara y peluca blancas hecha con lana rematadas con un pañuelo de color y maquilladas con el contorno de los ojos negros y, para rematar el look, colorete en las mejillas y labios rojos, como lo debían de hacer las brujas de Lamiaran, el lugar donde habitaban las Lamiak entre Mundaka y Bermeo.

Al igual que ellos, se reúnen semanas antes para ensayar las canciones y danzas que cantarán y bailarán en su pasacalles por todo el pueblo. También tienen una directora que las guía y va vestida justo al revés: de blanco y con la cara negra. Salen a media tarde y, en un momento de su recorrido, se les unen algunos 'atorrak' (los que están más frescos) y cantan juntos creando un momento muy bonito. Al terminar, como hicieron ellos a mediodía, se van juntas a cenar al casino, y llega el momento de desmelenar esa blanca melena.

Llegada la noche los 'atorrak' y las 'lamiak' se mezclan con el resto de la gente y... ¡que siga la fiesta!.

Con estas indumentarias nos olvidamos de lentejuelas, vestidos de raso o personajes Disney, que en estas fechas inundan la geografía española. Estos carnavales son diferentes a todos los demás, y hombres y mujeres tienen su propia vestimenta y su rol particular.

Historia y Origen

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El director de los 'Atorrak' en el Carnaval de Mundaka

Dicen que hay que remontarse a épocas remotas en las que no existía la imprenta para encontrar los orígenes de los carnavales de Mundaka, llamados Aratustes. Cuentan los eruditos que su historia se pierde en tiempos 'inmemoriales'.

De la antigüedad de los Aratustes da fe un documento de 1841 en el que el alcalde Eusebio Uribe pide permiso 'al jefe político de Vizcaya' para la celebración de la fiesta: 'Es llegado el tiempo, ya que por costumbre inconclusa e inmemorial usan en este pueblo vestirse de máscara los días de Candelaria, Carnestolendas…'

El origen de esta curiosa indumentaria y según cuentan, está en el conde de Mundaka Anton Erreka. De él dicen que llegó una noche a casa con unas copas de más y su mujer lo echó a la calle a escobazos, él escapó pero se vistió sin darse cuenta con las enaguas de su mujer y de aquella guisa salió de la casa. Al verle, los vecinos le imitaron y celebraron una gran romería que se recordó cada año convirtiéndose en tradición popular.

Otra leyenda cuenta que hubo un mundakes que tenía una amante casada a la que le hacía 'visitas'. Un desafortunado día (para él), el marido de la amante apareció en casa. El mundakes salió por patas y se puso lo primero que pilló: las sábanas de la cama y la funda de la almohada para taparse la cara y que no le reconocieran.

La idea de las 'lamiak' surgió hace más de 40 años, al darse cuenta de que las mujeres no tenían ninguna representación en las fiesta. Decidieron entonces crear una nueva tradición tomando prestado el personaje de las lamias, las sirenas con pies de pato, muy conocidas en Urdaibai. Hay incluso un lugar llamado Lamiaran, más o menos traducido como zona de sirenas, entre Mundaka y Bermeo.

Programa

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Las 'lamiak' en el Carnaval de Mundaka

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