Participativa, austera y de gran belleza plástica, la Semana Santa ciudarrealeña es la máxima expresión de lo que siempre ha sido Ciudad Real: una tradicional zona de tránsito, desde la Edad Media. En esta encrucijada de caminos se mezclan y conviven las expresiones artísticas y culturales de las regiones que circundan a Castilla-La Mancha y la Semana Santa es ejemplo de ello.
Proximas Fiestas
En Astorga, municipio de León, durante los diez días de celebración de la Semana Santa, desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección, ocho cofradías y hermandades, recorren las calles de la ciudad, mostrando un gran elenco de imaginería religiosa, acompañados por una multitud de fieles que visitan la ciudad durante estos días santos.
En Alcalá de Henares, municipio de la Comunidad de Madrid, diez Hermandades y Cofradías Penitenciales (la más antigua fundada en 1508, la más reciente creada en 2016) procesionan, por las calles de la ciudad, un total de 12 procesiones y 7 vía crucis, entre el Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección, conformando una de las más singulares Semana Santa de la Comunidad de Madrid.
Las cornetas y tambores anuncian cada Viernes de Dolores el comienzo de la Semana Santa en la ciudad de Albacete. Cita que convoca a 15 cofradías y hermandades a recrear intensamente la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo a través de 27 procesiones en las que sacan a las calles albaceteñas 36 imágenes y grupos escultóricos.
Gandía, capital de la comarca valenciana de La Safor, tras el paréntesis de la guerra civil española reinició los actos y procesiones de Semana Santa. En el año 1951 procesionaban siete hermandades; en la actualidad la ciudad cuenta con dieciocho hermandades.
La Semana Santa que celebra la ciudad de Valladolid es uno de los principales acontecimientos culturales, religiosos y de atracción turística de la ciudad. Sus tallas se encuentran entre las de mayor valor artístico del mundo en escultura policromada, gracias sobre todo a imagineros como Juan de Juni y Gregorio Fernández, del periodo en que la ciudad fue Corte del Imperio Español.
La Semana Santa de la ciudad de Toledo se distingue por el marco incomparable de la ciudad de la que muchos afirman su parecido con Jerusalén. Las procesiones de una gran severidad penitencial, discurren por estrechas y empedradas calles durante la noche. Numerosas hermandades y cofradías acompañan a las imágenes.
Ávila, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, acoge una importante Semana Santa datada en el siglo XVI, que se inicia el Viernes de Dolores, con la procesión del Vía Matri, y finaliza el Domingo de Resurrección. En total 15 procesiones con 39 pasos acompañadas por miles de cofrades que conforman las 14 hermandades.
Vinaròs, localidad castellonense emplazada en la Costa Azahar, celebra su Semana Santa con quince cofradías que sacan a calles y plazas vinarocenses procesiones de gran relieve, tanto por el gran número de cofrades participantes como por la belleza plástica y valor artístico de sus pasos.
Las celebraciones de Semana Santa de los municipios que conforman el Campo de Calatrava, comarca de la provincia de Ciudad Real, se encuadran en la 'Ruta de la Pasión Calatrava', declarada de Interés Turístico Nacional.
Desde el siglo XVI Campo de Criptana, en la provincia de Ciudad Real siente, celebra y hace grande su Semana Santa, que se remonta al tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna. En 1568 ya existían dos cofradías procesionales: la de la Veracruz y la de María Stma. de la Soledad Angustiada.
En Hellín, municipio situado en el sureste de la provincia de Albacete, treinta cofradías y hermandades con siglos de historia a sus espaldas, e igual número de imágenes y grupos escultóricos, de artistas como Mariano Benlliure, Federico Coullaut Valera, Fernández Andes o José Zamorano, nos muestran escenas impresionantes de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
La Semana Santa de Calatayud, en la provincia de Zaragoza, está considerada como una de las más antiguas y peculiares de España, encabezando la breve lista de poblaciones españolas que cuentan con una importante representación bíblica.
La Semana Santa que celebra Chinchilla de Montearagón es un conglomerado de tradición, historia, devoción, y sobre todo, una gran manifestación religiosa, que durante unos cuantos días al año, que nos recuerda los misterios que acontecieron a Nuestro Señor Jesucristo, desde aquel 14 de Nisán, primer Viernes Santo de la Historia, hasta que tres días después de su muerte en la Cruz, se produjera su Gloriosa Resurrección.
La Semana Santa que celebra Valverde de la Vera, municipio de la provincia de Cáceres, congrega actos litúrgicos y encuentros entre la solemnidad y el silencio de la noche de los Empalaos del Jueves Santo, y la alegría y el alboroto que acompaña a la Procesión del Encuentro en la noche del Sábado Santo.
Dieciséis cofradías y hermandades salen a las calles de la ciudad de Burgos, con sus pasos procesionales, junto a las celebraciones litúrgicas y penitenciales, para vivir con gran fuerza la Semana Santa. Solemnes procesiones que comienzan el Viernes de Dolores, previo al Domingo de Ramos, y se prolongan durante toda la semana hasta el Domingo de Resurrección.
El Viernes de Dolores en el municipio cacereño de Malpartida de Cáceres, cada año, con la primavera recién estrenada, tiene lugar el Pregón de Semana Santa que convoca a l@s malpartideñ@s a celebrar los cultos y ritos que conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
La Semana Santa de la ciudad de Cáceres, organizada en cofradías y hermandades, tiene su origen en el siglo XV, con la fundación de las Cofradías de la Cruz y de La Misericordia, aunque en el siglo XIII los penitentes ya procesionaban iluminados con antorchas.
En Alcorisa, municipio de la provincia de Teruel, viven la Semana Santa bajo los redobles de tambor, como en todos los pueblos que conforman la Ruta del Tambor y Bombo en el Bajo Aragón.
Cuando llega la primavera, el olor del azahar preludia al del clavel y la cera quemada, se anuncia la Semana Santa de Badajoz. Las calles servirán de escenario a la representación viva de la Pasión de Cristo: recogimiento, historia, arte, tradición, color, aroma, lujo y austeridad al mismo tiempo, así es la Semana Mayor pacense.